Extintores obligatorios: ¿Qué especifica el artículo 9 del RIPCI?. Los errores que pueden convertir una obligación de seguridad en un problema legal.

Extintores obligatorios: ¿Qué especifica el artículo 9 del RIPCI?. Los errores que pueden convertir una obligación de seguridad en un problema legal.

Un extintor mal elegido, colocado demasiado lejos o sin las revisiones exigidas puede generar mucho más que una deficiencia técnica. El incumplimiento de las condiciones establecidas para las instalaciones de protección contra incendios puede traducirse en problemas administrativos, retrasos en trámites e incluso responsabilidades para el titular del establecimiento. El artículo 9 del Real Decreto 513/2017, por el que se aprueba el RIPCI, fija varios requisitos que deben cumplirse en la instalación de estos equipos.

Error 1: instalar un extintor sin comprobar su eficacia

Uno de los fallos más habituales consiste en pensar que cualquier extintor sirve para cualquier establecimiento. El artículo 9 exige que el equipo sea adecuado para las clases de fuego previsibles y que disponga de la eficacia mínima que corresponda según la normativa aplicable.

La eficacia aparece identificada mediante códigos como 21A-113B. La primera parte indica la capacidad frente a fuegos de clase A y la segunda frente a fuegos de clase B. Elegir un equipo con una eficacia inferior a la exigida puede dejar la instalación fuera de las condiciones reglamentarias. La forma de evitar este problema es comprobar primero el uso del local, su nivel de riesgo y la norma que determina la dotación.

Error 2: pensar que un equipo de 6 kilos sirve siempre

El tamaño del recipiente tampoco debería convertirse en el único criterio de elección. Un extintor 6 kg abc puede ser una solución habitual para determinados espacios, pero su idoneidad depende de la eficacia que figure en su marcado y de los riesgos existentes. El artículo 9 no establece simplemente una capacidad universal, sino que obliga a disponer de equipos apropiados para los fuegos previsibles.

El error suele producirse cuando se adquieren equipos atendiendo exclusivamente a su peso o a su precio. La consecuencia puede ser una instalación que necesite modificaciones antes de superar una comprobación técnica. Para evitarlo, conviene verificar la eficacia certificada y contrastarla con el CTE DB-SI, el RSCIEI u otra regulación sectorial que corresponda.

Error 3: comprar equipos sin revisar su adecuación

Buscar una solución rápida también puede provocar problemas posteriores. Antes de comprar extintor, es necesario comprobar qué agente extintor necesita realmente el establecimiento, cuál debe ser su eficacia y cuántas unidades hacen falta para cubrir el recorrido establecido.

El polvo ABC ofrece una aplicación amplia frente a fuegos de clases A, B y C, pero no es apropiado para todos los escenarios. En determinadas instalaciones con equipos electrónicos sensibles puede ser preferible otro agente, mientras que las cocinas con aceites y grasas requieren medios específicos para fuegos de clase F. Una compra incorrecta puede obligar a sustituir equipos y aumentar el coste de adecuación.

Error 4: superar los 15 metros de recorrido

Otro incumplimiento puede pasar inadvertido cuando se calcula la distribución únicamente sobre un plano. El criterio establecido para los extintores portátiles toma como referencia el recorrido real desde cualquier punto del establecimiento hasta el equipo más próximo, que no debe superar los 15 metros en los supuestos previstos.

Eso significa que no basta con medir una línea recta entre dos puntos. Pasillos, tabiques, maquinaria, almacenes y otros obstáculos pueden incrementar considerablemente el recorrido que tendría que realizar una persona. Si la distancia se supera, puede ser necesario añadir o recolocar equipos. La mejor manera de evitarlo es comprobar físicamente las rutas de acceso y no limitarse a una estimación basada en metros cuadrados.

Error 5: olvidar los locales de riesgo especial

Las zonas consideradas de riesgo especial tienen exigencias adicionales. Un local puede necesitar un extintor en su interior aunque ya exista otro en las proximidades del área general y el recorrido hasta este último sea inferior a 15 metros.

Este punto resulta especialmente relevante en espacios como determinadas cocinas, almacenes o áreas con una carga de fuego superior. Ignorar esta obligación puede provocar una dotación insuficiente y obligar a modificar la instalación durante una inspección. La solución pasa por identificar cada zona de riesgo especial antes de determinar el número definitivo de equipos.

Error 6: colocar el extintor demasiado alto

La accesibilidad también está regulada. El artículo 9 establece que la parte superior del extintor no debe superar 1,70 metros sobre el suelo. Una colocación incorrecta puede dificultar que una persona pueda descolgarlo rápidamente cuando sea necesario.

Además, los equipos deben permanecer visibles, accesibles y libres de obstáculos. Colocarlos detrás de puertas, muebles, mercancías o maquinaria puede convertir un equipo aparentemente instalado en un medio difícil de utilizar. La recomendación práctica es elegir ubicaciones visibles, próximas a las vías de evacuación y sin elementos que bloqueen su acceso.

Error 7: descuidar la señalización

Tener el equipo instalado no significa haber completado todos los requisitos. La señalización de los medios de protección contra incendios está contemplada en el artículo 10 del RIPCI y debe ajustarse a las condiciones establecidas por la normativa correspondiente.

Una señal ausente, deteriorada o mal ubicada puede dificultar la localización del extintor. En una revisión, además, puede convertirse en una deficiencia que obligue a corregir la instalación. La señal debe resultar visible y permitir identificar rápidamente la ubicación del equipo desde los puntos de acceso y las zonas de circulación.

Error 8: dejar pasar las revisiones obligatorias

El mantenimiento constituye otro de los puntos que más fácilmente se descuidan cuando un establecimiento lleva tiempo funcionando. El RIPCI establece un programa de comprobaciones para los extintores, con controles periódicos sobre su estado, accesibilidad, señalización, presión, peso y conservación.

Las operaciones de mantenimiento no tienen todas la misma periodicidad ni pueden ser realizadas indistintamente por cualquier persona. Las revisiones anuales y determinadas actuaciones reglamentarias corresponden a empresas habilitadas, mientras que existen comprobaciones periódicas que puede efectuar el titular conforme a las condiciones establecidas. No conservar la documentación correspondiente puede complicar la acreditación del cumplimiento.

El mantenimiento no termina con la instalación

El error más costoso puede ser considerar que una instalación queda resuelta el día en que se colocan los equipos. Los extintores tienen que conservarse en condiciones adecuadas durante toda su vida útil, con sus revisiones y actuaciones reglamentarias debidamente registradas.

También debe prestarse atención al estado del agente extintor, las mangueras, válvulas, precintos, seguros y posibles signos de corrosión. Cuando corresponda, deberá realizarse el retimbrado o sustituirse el equipo siguiendo las condiciones reglamentarias. Una instalación que inicialmente cumplía puede dejar de hacerlo si se abandona su mantenimiento. Para no perderte ninguna novedad, no olvides visitar pirex.info.

¿Qué ocurre cuando la instalación no cumple?

Las consecuencias dependen de la naturaleza de la deficiencia y de la normativa aplicable al establecimiento. Una instalación incorrecta puede requerir actuaciones de adecuación, generar retrasos en determinados trámites administrativos o dar lugar a responsabilidades si se produce un siniestro y se demuestra un incumplimiento relevante de las obligaciones exigibles.

Por ello, el artículo 9 del RIPCI debe entenderse como una referencia esencial para determinar cómo deben instalarse los extintores portátiles: tipo adecuado, eficacia suficiente, distribución correcta, accesibilidad y mantenimiento reglamentario. Revisar estos puntos antes de una inspección permite detectar errores que, de otro modo, pueden terminar suponiendo un coste innecesario para el titular.

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